Hoy quiero compartir contigo este post que escribí en el junio del 2017 y aunque algunas cosas han pasado en el camino desde que estaba en estatus “Borrador”, parte de su contenido sigue teniendo vigencia.

Un cumpleaños con nostalgia: 35 años

Quienes me conocen saben cuánto me encanta cumplir años, nunca he tenido temor de ir añadiendo escalones o calendarios a mi vida, porque eso significa que he recorrido un hermoso camino del cual he ido aprendiendo.

Este año la celebración fue diferente porque la nostalgia se apoderó de mi, para la fecha de mi cumpleaños estaban ocurriendo una serie de hechos violentos en mi país natal, Venezuela. Llego el 22 de junio y mi mente ese día no hizo el click y fue como un día más del mes.

Pero las llamadas telefónicas, me recordaron que era mi cumpleaños, y ese pequeño gesto me hizo reaccionar. Luego parte de mi familia adoptada junto a mi familia consanguínea Fabiana, Alessandro y Maurizio, me ayudaron a pasar un día diferente.

Meses han pasado desde que sople las velas de mi pastel, y me he sentado a revisar cómo han sido los últimos años de mi vida y puedo decir algunas cosas:

  • Soy mamá de Fabiana y Alessandro, unos nenes que me llevan por la calle de la locura pero que me dan mucha felicidad. Son una bendición.
  • He contado con el apoyo de mi pareja durante cada aventura.
  • He ido aumentando el pequeño circulo social y todo ello gracias a la llegada de nuestros hijos, porque de las visitas al parque, “play date“, visitas al museo, entre otras aventuras, nos permite como padres hacer amistades o compañeros de calle.
  • He cambiado de carrera y emprendido un negocio.
  • He renunciado al ambiente de oficina y a la “seguridad” de un ingreso mensual fijo.
  • He aprendido a monetizar mi tiempo y así han ido surgiendo nuevas ideas, que me permiten seguir trabajando en mi pasión.
  • He conocido personas con las que he compartido mi pasión por la cocina, he aprendido de la mano de grandes personalidades de la cocina y hoy puedo decir que poco a poco voy cumpliendo algunos de mis sueños o metas, porque si lo piensas se materializa.

El ser madre emprendedora me ha ayudado a ser más humilde conmigo misma, a ser consciente del tiempo, apreciar los minutos de silencio y valorar el coste de cada cosa, como el tiempo. También he aprendido a renunciar y dejar ir, porque todo es parte del proceso.

P.D. En otro post te contaré cómo he materializado algunos de mis sueños 😉

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